Capitulo I
El sol salía en medio de las montañas trayendo consigo el nacimiento de un nuevo día. Los rayos de luz eran como flechas de fuegos que venían a despejar la oscuridad de la noche y traer esperaza. El mundo comenzó a despertar, los pájaros comenzaron a cantar para dar gracias y las flores comenzaron a abrir sus pétalos de los cuales suavemente caían las pequeñas gotas de rocío matinal.
Un olor a pasto y sauces rondaban por toda las montañas y los pueblos vecinos. La brisa se encargaba de trasladar las hojas secas de los árboles a lugares distantes para que así cumplirán con la ultima fase de su ciclo de vida, porque muchas veces la muerte es el comienzo de algo nuevo.
A los pies de una montaña que conforma la cordillera andina se encuentra un pueblo que pareciera que el tiempo no ha pasado por hay, sus calles empedradas y casa con grandes corredores y ventanales de madera por donde las personas se sientan por unos segundo a contemplar el hermoso paisaje o simplemente para dejarse acariciar por la brisa que es tan fría y cálida a las ves que hacen soñar.
En la plaza de este pueblo lleno de árboles inmensos, tan altos que dan sombras en los días donde el sol se encuentra solo en el cielo, y con bancas de maderas y hierro forjado en donde las familias se detienen a descansar o a olvidar mientras ven jugar a sus hijos el ajetreo del día a día; se encuentra un grupo de jóvenes del pueblo dispuestos con morrales, termos llenos de agua, comida,… en fin, listos para excursionar a la montaña.
Siete jóvenes amigos en total, se disponían a subir por enésima vez las montañas cercanas. Ellos eran uno de esos grupos inseparables, que siempre están todos juntos en las buenas y en las malas. Unos de esos grupos que se formaron desde niños y que con el paso del tiempo han hecho que su amistad se fortalezca.
A medida que trascurría el día, así mismo iban ascendiendo para llegar a la copa de la montaña y así conquistarla
Antes de llegar a la copa de la montaña había un pequeño plano en donde los niños iban a elevar cometa y muchos hacían días de campo, sobre todo los jóvenes que iban de paseo. Al pasar por hay, Carmen tropezó y cayo al suelo, todos se acercaron para saber si se encontraban bien, pero al ver que nada malo le había pasado se soltaron a reír
__ ¿Qué te paso Carmen? - Pregunto Manuel, mientras que a su espalda se encontraban todos sus amigos riéndose, por la expresión de enojo que tenia.
__ Nada, solo me tropecé. – Carmen seguía molesta y en el suelo por haberse tropezado, Maria comenzó a revisar el lugar para tener una idea del porque se había caído. Luego de buscar un poco encontró algo extraño, todos se imaginaban una roca o una raíz de algún árbol cercano, pero no fue así, era la punta de algo metálico que el tiempo se había ocupado de ocultar porque se podía observar que estaba algo oxidado.
__ ¿Qué es esto? – Preguntó María muy interesada mientras tocaba con sus dedos aquello metálico.
__ Que mal... las personas si son inconscientes, dejan su basura por todas partes. – Dijo Anthony
__ No se Anthony, pero, no creo que sea una lata de refresco o algo por el estilo, tiene que ser algo mas fuerte como para hacer tropezar a una persona, no crees? – Contesto Manuel.
__ Manuel!, es Carmen, ella se tropieza hasta con una pluma – Dijo Jhon.
__ Claro que no!, yo no me estoy tropezando a cada rato... – Respondió Carmen aun enfadada.
__ Ya, ya, ya. No vallan a discutir… ustedes como siempre, no pierden una oportunidad para pelear. Ustedes no lo entienden? Eso es amor, dense un beso y ya. – Dijo Manuel
__ ¿Qué?... Yo darle un beso a… Esta imitación barata de hombre, por favor, ni en sus mejores sueños. – Contesto Maria de forma muy despectiva.
__ Ya quieras tu que yo te diera un beso. – Respondió mientras la ayudaba a levantar.
__ ¿Yo? Por favor!… sabes que no. Soy demasiado mujer para ti.
__ Yo creo que es al contrario… estas derretida por mi, admítelo, ya todos se han dado cuenta. Y viéndote bien no estas del todo mal – Le dijo mientras le daba la vuelta y la miraba detenidamente.
__ Tu eres el que esta enamorado de mi y… y… Deja de mirarme así.
__ así como? – Le dijo mientras se le acercaba.
__ Manuel...
__ Ya basta ustedes dos – Grito Manuel – Todos sabemos que…
__ Manuel mira - Grito Sebastián – Parece que es un baúl o algo así.
__ ¿Qué? – Manuel se acercó mas y vio que el resto de sus amigos tenían las manos sucias de tierra porque habían intentado escarbar para ver de que se trataba y con lo poco que habían conseguido pudo ver una parte de un cofre no muy grande.
__ Vamos a ver que es… - Dijo Maria muy entusiasmada – Carmen y Jhon, vengan a ayudar y dejen de estar paliando todo el tiempo.
En el momento en que Carmen y Jhon comenzaron a desenterrar el baúl y sin querer lo tocaron un mal presentimiento cruzo por sus mentes y un fuerte sentimiento de miedo se apodero de su corazón. Carmen se levanto rápidamente y miro a Jhon y este vio en sus ojos el mismo temor, ambos miraron a sus amigos, pero, ellos estaban tan entusiasmado por descubrir que había adentro del baúl que no se habían percatado del miedo que tenían.
Carmen y Jhon se alejaron un poco del baúl por el temor que les infundía. De los árboles los pájaros comenzaron a cantar fuertemente y el viento comenzó a resoplar muy rápido. Los demás muchachos se encontraban tan distraídos y tan interesados en el fascinante baúl que no se dieron cuenta de lo que estaba pasando a su alrededor, la atmósfera se comenzaba a poner tensa.
Todos los muchachos terminaron de quitar la tierra que cubría el baúl, Manuel que era el mas fuerte de todos lo tomo y lo intento sacar del agujero, pero, le fue imposible, era muy pesado, lo tomo nuevamente e intento sacarlo por segunda vez, pero, le fue inútil todo su esfuerzo, era muy pesado y parecía que estuviera haciendo resistencia para que no lo sacaran.
Maria tomo una soga y con un poco de ayuda de sus amigos la ataron alrededor del baúl, cuando ya estuvo bien asegurado todos comenzaron a halar de la soga para sacarlo, todo, menor Jhon Y Carmen.
__ Hey ustedes! Ayúdenos – Grito Sebastián – Vamos a sacar esto de una vez.
__ Si, ya vamos a ayudar – Le dijo Manuel sin mucho entusiasmo.
Cuando tocaron la soga las ave gritaron mas fuerte y nueves cubrieron el cielo, Jhon y Carmen se dieron cuenta de eso y su temor creció, no sabían que hacer o que decirles a sus amigos, parecía que una tormenta caería... Al final y haciendo un ultimo esfuerzo lograron sacar el baúl del hoyo en donde se encontraba. Todos cansados y agotados se acercaron al baúl con mucho interés menos Carmen y Jhon que aun y cuando sentían curiosidad no querían ver lo que había dentro porque algo muy profundo les decía que se fueran de hay. Carmen y Jhon se alejaron del baúl, pero sus amigos no.
__ Miren, tiene algo tallado en la madera aquí abajo… - Dijo Carlos
__ Y algo forjado de metal aquí arriba… Parecen símbolos. – Continuo Sebastián
__ ¿Qué significaran?. – Pregunto Anthony
__ No se muchachos – Dijo Carmen desde lo lejos – Tengo un mal presentimiento
__ Hay Carmen! Tu siempre con tu miedo – Dijo Maria – No pareces de este grupo.
__ Yo también tengo ese mal presentimiento – Dijo Jhon – Por que mejor no dejamos eso tranquilo…
__ Estas loco! – Dijo Anthony – ¿Después de todo lo que hicimos?. No lo creo y además, ¿Qué nos puede pasar?.
Una brisa fría como el hielo recorrió los cuerpos de Jhon y Carmen como si un trozo de hielo se le hubiera colado por sus venas esto hizo que se erizaran los vellos de su cuerpo. Los pájaros huyeron atemorizados por alguna razón. Las nubes oscuras cubrieron el sol y la montaña se ensombreció por completo. Los muchachos parecían que se encontraban en un estrado de hipnosis porque no se daban cuenta de todo lo que estaba sucediendo. Luego de un momento a otro comenzó a llover. Carmen y Jhon se miraron y entendieron las señales, pero, algo les impedía irse de aquel lugar, era un sentimiento de temor y vértigo, pero, algo en sus corazones les decía que se tenia que quedar.
Los muchachos estaban admirados por los tallados tan extraños del baúl, eran tan diferentes a los que jamás habían visto, no parecían hechos por algún ser humano, eran perfectos. La simetría, las formas, la geometría de los relieves y formas eran tan hermosas que los dejaban extasiados. Todos rodearon el baúl y comenzaron a limpiarla la tapa para poder leer que era lo que estaba escrito y ver mejor lo que estaba impreso en el. Luego que pudieron limpiarlo un poco de toda la tierra y raíces gracias a la lluvia, notaron que no solo eran esferas, sino que las rodeaban varios anillos y otras esferas mas pequeñas en estos, eran una especie de pequeños sistema solar y en todos ellos se destacaba una pequeña esfera que hacia alusión a un posible planeta. El primer grupo de anillos se encontraba en la parte superior y tenia un nombre escrito decía AMOR, luego con una línea recta bajando con un ángulo de 45º hacia la izquierda, se encontraba otro de los sistemas solares que llevaba por nombre AIRE, una línea en forma horizontal a ella la unía con otro sistema solar, su nombre era AGUA, luego la línea continuaba en con 45º hacia la derecha y hacia abajo conectándolo con otro sistema solar, este era FUEGO y por ultimo en la línea siguió en forma horizontal hacia la izquierda conectándola con el ultimo sistema solar que llevaba por nombre TIERRA.
Todos los amigos se encontraban fascinados por el descubrimiento, no sabían lo que significaba, tal ves si hubieran sabido lo que significaba lo hubieran dejado tranquilo y no hubieran intentado abrirlo. Tenia cinco cerraduras, cada una debajo de cada sistema solar. Anthony propuso abrir el baúl para ver que maravillas tenían por dentro, Carmen intento detenerlo al decir algo, pero de su boca no salió palabra alguna, no podría hacer nada, no podía hablar. Carlos intento golpear el baúl con una roca para ver si lo lograba agrietar, pero, nada sucedió.
En el corazón de Carmen un sentimiento de tristeza y dolor comenzó a crecer hasta adueñarse de su todo su cuerpo, no sabia que era lo que le estaba sucediendo. Jhon miro a Carmen y luego la tomo de la mano en el momento en el cual sintió que todo aquello que pudieron hacer para detener lo que vendría ya lo habían hecho. Ya no había vuelta atrás, todo lo que estaba a punto de suceder ya no se podía detener. En ese instante comenzó a escucharse una hermosa canción que aumento la hipnosis de los muchachos y los presentimientos de Carmen y Jhon, solo ellos se dieron cuenta de los siguientes sucesos, el baúl comenzó a moverse de un lado a otro y la arena que aun tenía desapareció, fue como si el baúl la hubiera absorbido toda sin dejar ningún rastro de ella. Pero eso no fue todo, porque el oxido del baúl desapareció en un instante y quedó como nuevo.
Carmen miro a Jhon y este entendió enseguida lo que ella le quería decir, los dos salieron corriendo con todas sus fuerzas. El baúl se elevo unos centímetros del suelo, los muchachos estaba quietos y parecía que no se percataban de lo que estaba pasando a su alrededor. Una luz de diversos colores cayo sobre el baúl y luego como una onda expansiva se extendió alrededor del baúl por todas partes, al tocar a los jóvenes amigos los lanzó por los aires, golpeando sus cuerpos con rocas y árboles, para luego caer en el suelo. La luz recorrió grades distancias. Carmen y Jhon miraron hacia atrás y vieron rayos de una luz enseguesedora venia hacia ellos, eran como flechas que buscaban el corazón de sus victimas a costa de lo que fuera, Jhon abrazo fuertemente a Carmen y la luz toco sus cuerpo y los lanzo hasta que golpearon contra un árbol y cayeron inconscientes. Cuando la luz acabó su cometido, regresó al baúl e inmediatamente el baúl desapareció sin dejar rastro alguno.
Los cuerpos de los muchachos quedaron tendidos en el suelo, todos cayeron separados, tenían la ropa destrozada, parecía como si un monstruo los hubiese atacado y en un instante hubiera acabado con casi todos ellos. Carmen y Jhon que estaban con vida, estaban muy mal heridos y muy golpeados, ellos dos cayeron muy cerca uno del otro, porque fueron los únicos que intentaron huir pero les fue imposible. Paso una hora antes que Jhon se despertara, se encontraba muy adolorido y casi no se podía mover, sentía como cada hueso de su cuerpo vibraba con el mas mínimo movimiento, intento arrastrarse para llegar a donde se encontraba Carmen, pero le fue inútil a los pocos metro se detuvo, no podía seguir. Carmen despertó a los pocos minutos sintiéndose peor que nunca, todo le daba vueltas, quería que todo fuera un sueño, una pesadilla, pero, no era así, a los pocos metro vio a Jhon que la miraba, ella que tenia un poco mas de fuerza que el se acercó a donde se encontraba, lo tomo y los dos se arres costaron a un árbol cercano, ninguno de los dos sabia que era lo que había sucedido ni como se encontraban sus amigos, comenzaron a gritar con las pocas fuerzas que le quedaban para ver si sus amigos les respondían, pero, no le contestaron.
La tarde comenzó a caer y el dolor en sus cuerpos se volvió mas intenso, el sol comenzó a ponerse y fue en ese momento cuando un rayo de esperanza toco sus corazones, a lo lejos se escuchaban algunos sonidos y voces de personas que de seguro se encontraban de paseo al igual que ellos.
Ambos comenzaron a gritar con las pocas fuerzas que les quedaban, pedían auxilio, estaban asustados y muy nerviosos, sus corazones latían con fuerzas, sabían que esas personas que estaban por donde se encontraban eran su única salvación y su única esperanza de vivir. Luego de tanto gritar y sin poder moverse por el dolor y los golpes recibidos, los ruidos se comenzaron a acercar y ante ellos pudieron ver la siluetas de cinco personas que se pararon frente a ellos, El sol se encontraba a sus espaldas lo que hacia que no dejara ver sus rostros, solos podían ver las siluetas un poco distorsionadas. Carmen y Jhon se sintieron muy mareados por todo el esfuerzo y al decir “Ayúdenos” se desmayaron. Las cinco personas se quedaron paradas al frente de los dos cuerpos, pero uno de ellos rompió el silencio:
__ Tráiganlos. – dijo una voz Gruesa y fuerte
__ ¿Que hacemos con los otros cinco? – Pregunto otro.
__ Tráiganlos también.
__ ¿Seguimos buscando?. – Se escucho la voz de una mujer dominante.
__ No. Ya no esta aquí… Vamonos.
Uno de ellos tomo a Carmen y a Jhon y desapareció, los otros caminaron lentamente a donde se encontraban los otros muchachos, los agarraron y desaparecieron dejando tirado todas sus cosas.
Carmen comenzó a despertar poco a poco de su sueño sintiéndose tan adolorida que le costaba respirar. Carmen abrió los ojos lentamente tratando que la luz no le molestara, aunque esto no fue necesario porque no había mucha. El lugar era muy oscuro, parecía estar en tinieblas, nada se podía definir, nada se podía ver con facilidad mas halla de dos metros; no sabia donde se encontraba.
Carmen se hallaba atada a una silla grande y de madera, finamente talla con motivos curvos en forma de espirales y en los brazos habían motivos en formas de serpientes que concluían en el rostro de una terrible gárgola. Trato de moverse aun y cuando el dolor corporal se lo impedía, pero sus pies y manos se encontraban atados por una correas de cuero que no solo impartían dolor, sino que también hacían que cada vez que intentaba liberarse, mas la ataban y apretaban sus muñecas y tobillos. Sus sentidos se agudizaron por el miedo y el silencio tan profundo del lugar, solo se oía su respiración acelerada que daban indicios de que estaba esperando que algo malo saliera de las sombras.
Cada segundo en aquel lugar hacían que su miedo creciera. Al cabo de unos minutos recordó algo y susurro un nombre “Jhon”, en ese instante en el cual se preguntaba donde estaría y como estaría su amigo, el miedo se esfumo y dio paso al pánico, intento desatarse, pero lo que consiguió fue hacerse daño, no le importo el dolor que sentía, solo quería saber como se encontraba su amigo y comenzó a gritar de forma desesperada: “Jhon… ¿Dónde estas?… Jhon… Jhon”. Estaba desesperada, no sabia que hacer ni que estaba pasando.
Un ruido hizo que Carmen se callara, era como si se abriera una puerta de hierro, miro para todos lados esperando que algo apareciera frente a ella, su corazón comenzó a latir fuerte y sus ojos se abrieron de par en par tratando de ver mas allá de la oscuridad, pero le fue imposible; y fue al poco tiempo cuando comprendió que ese ruido no venia de sus costados, sino que venia del techo, algo se había abierto, pero no lo podía ver, luego en ese instante se escucharon ruidos de cadenas que eran haladas y algo descendía. Un bulto sin forma quedo colgando frente a ella a un par de metro de distancia, no podía saber que era aquello hasta que luego de calmarse escucho una segunda respiración que venia de aquello que estaba colgando, “Jhon” dijo y en ese instante una luz cubrió a Carmen y otra cubrió el cuerpo de Jhon, todo lo demás quedo en tinieblas como siempre.
Jhon se encontraba colgado de una cadena bastante gruesa, sus manos estaban atadas en su espalda por cuero y soga que a su ves se unían por medio de ganchos a la cadena, sus tobillos también se encontraban atados con cuero y soga, pero estos a diferencia de sus manos no se unían con la cadena, sino que al contrario colgaban libres. Jhon aun se encontraba inconsciente, se veía maltratado y muy mal herido, el al igual que ella no habían recibido la mas mínima atención medica, lo cual afirmo los temores de Carmen, las personas que vieron en las montañas no iban a ayudarlos.
Carmen al ver el cuerpo de su amigo en ese estado, colgando frente a ella como si fuera un costal la puso muy nerviosa, se sentía impotente, no podía ayudarlo, no sabia que hacer, sintió ganas de llorar, sintió enloquecer, en el lugar se escuchaba la respiración agitada de Jhon lo que producía cierto suspenso. Carmen comenzó a intentar despertar a Jhon con mucha angustia y desesperación:
__ Jhon… Jhon, despierta… Despierta por favor… Te necesito… Jhon, despierta… JHON DESPIERTA por el amor de Dios despierta… Jhon. – Carmen vio el cuerpo inanimado de Jhon colgando frente a ella y sintió que iba a desmayarse, pero en el momento Jhon despertó.
__ ¿Carmen? – Pregunto con voz tan baja como un susurro.
__ Si, soy yo – Respondió rápidamente y con un tono de voz muy agitado – Ho! por Dios. ¿Cómo te sientes?.
__ Como si me hubiera golpeado con un árbol, jeje – Dijo haciendo un intento de levantar la cabeza, pero fue inútil, abrió muy poco los ojos, lo suficiente para ver su sombra reflejada en el suelo que era de cemento muy mal logrado y totalmente áspero. sintió como su cuerpo se encontraba suspendió en el aire y que con cada movimiento que hacia cada uno de sus huesos gritaba de dolor. - ¿Dónde estoy?.
__ No lo se – Respondió con voz entre cortada y con llanto – Estoy asustada.
__ Carmen… ¿Qué… que esta pasando?. ¿Dónde estamos?.
__ No se… No lo se.
Carmen y Jhon se callaron por unos minutos, tal ves el dolor les impedía que hablaran o tal vez se no hablaban porque no tenían nada que decir que aliviar o ayudara a comprender que estaba pando, en el lugar solo se escuchaban las respiraciones de los dos y solo se podía ver sus cuerpos, el de Carmen atado a una silla y el de Jhon colgando desde el techo. Carmen quería desatarse y tomar entre sus brazos a Jhon. Jhon permaneció unos minutos despiertos y luego volvió a desmayarse. Carmen permaneció horas despierta sin saber que estaba pasando, teniendo por compañía al cuerpo de su amigo colgando del techo, miraba para todos los lados tratando de encontrar algo que la ayudara a comprender, pero nada hallo.
A unos metros de distancia se encontraban las cinco personas que los habían encontrado, estaban sentados en la oscuridad sin que Carmen y Jhon los pudiera notar, Uno de ellos levanto la mano y la dirigió hacia Carmen y esta callo desmayada.
__ Ya basta de juegos, es hora de actuar – Se escucho la voz grave y autoritaria de un hombre, al sair a la luz se pudo ver que era Alto, de piel blanca, ojos negros con lineas marrones, su cabellera larga y lisa le llegaban casi a la sintura era de color negra y marrones, facciones atleticas. – ¿Que has averiguado?.
__ Desapareció. No dejo rastro, se esfumo. – Respondió la voz de una mujer con un tono algo dominante. En ese momento saio de la sombra con otro hombre. Ella era de Piel morena, ojos negros con lineas verdes, cabellera larga y rizada negra y verde, delgada y con una extraña combinación de elegancia y severidad que intimidaba a quien se colocara en frente. Su compañero por el contrario Media mas de dos metros de altura y era el mas alto de todos su pie era oscura, cabello corto de color negro y rojo al igual que sus ojos, sus facciones eran toscas y rudas al igual que su voz
__ Bien Crismer, es hora de interrogarlos. – Dijo la misma voz grave y autoritaria – No creo que sepan mucho, pero hay que preguntar.
__ Y si no saben nada – Dijo la voz del hombre que acompañaba a la mujer con voz mas tosca y ruda. – Me los dejan a mi, quiero divertirme.
__ Lo siento Zortar, pero, esos dos son de nosotros – Contesto una voz dulce de mujer mientras salia por el lado contrario de donde ellos se encontraban tomada de la mano de otro hombre, ambos poseian una gran belleza, luego se acercaron a Carmen y luego a Jhon; su piel era morena clara sus ojos negros y azules brilaban en a habitacion al igual que su cabellera ondulada. Su rostro era hermoso y delicados tan suave como los de una niña y una mirada tierna y cariñosa. Su compañero era muy parecido a ella solo un poco mas alto que ella, era blanco, ojos negros con lineas blancas al igual que su cabellera que era lisa y la llevaba a la altura de los hombros. Facciones eran delicadas y suaves como las de su compañera y poseía una mirada a que al igual que su rostro era angelical.
__ Ya basta de tonterías. Whitman porque no comenzamos – Dijo una voz cálida y amigable del hombre a su lado mientras rosaba con su mano el rostro de Carmen y a miraba fijamente de forma muy tierna.
__ Tiene razón Gemelo. Comencemos. – Dijo la voz grave y autoritaria y haciendo un movimiento con su mano Carmen y Jhon mientras se internaban nuevamente en las sombras y ellos despertaron.
Jhon miro a Carmen con ojos melancólicos, parecía que le pedía perdón por algo, porque no le era posible decírselo con palabras, Carmen solo lo miraba con tanto dolor y tanta desesperación que sentía que si seguía atada y sin saber nada se iba a volver loca. Cada aro de luz que los rodeaba se redujeron hasta que solo los alumbraron a ellos y a nada mas.
Se escucho un ruido a lo lejos hacia un lado de Carmen y Jhon, los dos se asustaron, era lo primero que escuchaban desde hacia horas. Una puerta se abrió y por ellas aparecieron cinco personas, pero no las pudieron ver bien porque nuevamente la luz venia desde sus espaldas. La luz ilumino un poco el lugar en donde se encontraban, Jhon miro para sus lados y pudo ver que se encontraban en una habitación cilíndricas, las pareces eran metalizas y tan altas que no se podía ver en donde se encontraba el techo. La habitación no era muy grande, tenia un radio de unos diez metro y en ella no se encontraba mas que la silla en la cual se encontraba Carmen y la cadena que colgaba del techo en donde se encontraba atado Jhon. Ambos se encontraban en el centro de la habitación. Carmen los miraba fijamente tratando de ver algún rostro, pero le era imposible, parecía que tuvieran neblina en su rostro o que la oscuridad fuera su rostro.
Las cinco personas entraron y se cerraron las puertas a sus espaldas y nuevamente desaparecieron de su vista , las sombras se encargaron que eso. La respiración de Carmen y Jhon se agitaron y comenzaron a ver hacia un lado y otro, luego se miraron con mucho miedo a lo que fuera a pasar. Nuevamente el silencio reino en la habitación, solo algunos pasos y murmullos unido con la respiración de Carmen y Jhon era lo que se escuchaba.
__ ¿Dónde esta? – Pregunto una vos grave cerca del oído de Carmen lo que hizo que se sobresaltara.
__ ¿Quienes son ustedes? – Pregunto Jhon mientras que de los ojos de Carmen brotaron un par de lagrimas - ¿Por qué nos tienen aquí?
__ Esa no es la respuesta – Dijo Crismer con voz fria y dominante a la espalda de Jhon y en ese momento alo la cadena que lo ataba lo que le produjo un profundo dolor en todo el cuerpo. Jhon grito con todas sus fuerzas y Carmen vio como su rostro demostraba todo lo que sentía, la mujer soltó la cadena y Jhon nuevamente quedo suspendió. El cabello se Jhon caía sobre su rostro ahora lo que le impedía ver Carmen la expresión de dolor, lo cuela tal vez era mejor para ella.
Nuevamente nadie hablo, solo se escuchaba las respiración agitada de Jhon y el miedo de Carmen al igual que algunos pasos y uno que otro susurro. Carmen no se atrevía preguntar nada por miedo a que la fueran a lastimar, pero no pudo soportar:
__ ¿Quiénes son ustedes?… ¿Por qué nos hacen esto?.
__ No sabia que estuvieras en posición de hacer preguntas – Contesto Whitman el hombre de la voz grave.
__ Creo que eso ahora no es importante – Hablo la gemela con una voz dulce – Responda lo que quieren saber y todo saldrá bien.
__ ¿Qué quieren saber? – Pregunto Jhon confundido y aturdido.
__ El baúl – Dijo Whitman y luego pregunto cerca del rostro de Jhon, tan cerca que pudo sentir su aliento en su rostro - ¿Dónde esta el baúl?.
__ ¿El baúl? – Respondió en un susurro y luego levantando la cabeza y mirando hacia el frente respondió muy nervioso y asustado al comprender lo que estaba sucediendo – Lo siento, no… no sabíamos que era de ustedes, lo… lo sentimos mucho. Perdónenos solo sen… sentimos curiosidad eso fue todo y como estaba enterrado pensamos que… que no le pertenecía a nadie…
__ Cállate!!!. Dinos donde esta el baúl – Interrumpió Zortar. Tdoso quedo en silencio por unos segundos.
__ Por favor, dinos donde esta el baúl – Le pidió una voz cálida y amigable era el Gemelo quien le hablaba.
__ No lo sabemos – Respondió Carmen.
__ MIENTEN! – Contesto Zortar
__ Es verdad… – Se apresuro a decir Jhon – No lo sabemos. Carmen se tropezó con algo… y… y una amiga se acercó a ver que era y vio que… que era algo metálico…
__ Luego se sintieron con curiosidad y comenzaron a desenterrarlo y fue cuando vieron que era un baúl…
__ Ellos lo intentaron sacar, pero era muy pesado…
__ nosotros le dijimos que no lo hicieran porque teníamos un mal presentimiento…
__ pero no escucharon… luego de sacarlo… lo intentaron abrir…
__ pero nosotros sentimos que algo malo iba a pasar y nos fuimos…
__ y fue cuando… cuando una luz nos alcanzo y salimos volando…
__ y luego ustedes nos encontraron.
__ No… no sa… sabemos nada mas. Se los juro. – Concluyo Jhon agotado y adolorido por el esfuerzo.
Hubo un breve silencio roto solo por las pisadas de las personas que se encontraban hay, todos ellos se reunieron lejos de Carmen y Jhon, parecía que tenían una reunión, se escuchaban murmullo. Jhon sentía que no podía aguantar mas, un intenso dolor subía por sus pies hasta llegar a su cabeza y luego descendía, estaba muy agotado y muy mal herido, sentía morir. Carmen por su parte solo miraba el rostro de Jhon que aun y cuando lo cubría su cabello podía ver lo que estaba sufriendo, sabia que sufría mas que ella porque el había recibido todo el impacto de la luz, el impacto del suelo y aparte, el modo en el cual estaba colgado, trato de darle esperanza con una mirada, pero, no le podía dar algo que no tenia, así que simplemente se limito a sonreírle y darle las gracias por intentar protegerla.
Los murmullos cesaron y fue cuando los dos comprendieron que lo que estaban discutiendo no era solo si les habían creído o no, estaban discutiendo que iban a hacer con ellos. Los dos sabían mucho mas de lo que debían saber y por ende sabían que no los iban a dejar ir, toda esperanza se desvaneció y se encontraron frente a frente con la realidad, una realidad que ninguno de los dos quería asumir, pero que era inevitable.
__ Estamos seguro que nos dicen la verdad – Dijo Whitman con voz mas gruesa.
__ Pero como comprenderán ustedes saben demasiado asi que… – Continuo Crismer con voz fria y cruel.
__ … Morirán – Concluyo Zortar.
__ No por favor – Suplico Carmen.
__ No le hagan nada a ella… por favor… déjenla libre… déjenla a ella…, ella no dirá nada…
__ Es muy tarde para suplicas – Respondió Crismer.
__ Gemelos, ustedes se encargaran de ellos, al fin y al cabo ustedes los pidieron. Yo me quedare con los otros cinco ya tengo planes para ellos – Dijo la voz aguda y dominante y con estas palabras por primera vez luego de todo lo que había pasado se acordaron de sus amigos.
__ ¿Los otros cinco? – Pregunto Carmen.
__ ¿Están vivos?.
__ A duras penas, pero no se preocupen que pronto estarán como ustedes dentro de unos minutos… muertos. Vamonos y dejemos a los gemelos hacer... lo que tiene que hacer.
La puerta se abrió nuevamente y salieron tres de las cinco personas, luego se cerro nuevamente, Carmen comenzó a suplicar por sus vidas, pero no conseguían respuestas, no hablaban, parecía que no se encontraba nadie mas. Jhon estaba muy cansado y sentía que todo le daba vueltas, le dolía cada parte de su ser, no tenia ya fuerzas ni para pronunciar una sola palabra.
Luego de un largo silencio se escucho unas palabras y en ese momento las serpientes que se encontraban talladas en la madera despertaron y tomaron vida, Carmen comenzó a gritar al ver y sentir como las serpientes se paseaban por su brazo y comenzaron a subir por su hombro hasta su cuello. Jhon escucho lejos los gritos de Carmen y con las pocas fuerzas que tenia abrió los ojos y vio lo que estaba pasando, pero, no podía hacer nada, luego un rayo cayo sobre la cadena de Jhon y este sintió una descarga de eléctrica como recorría su cuerpo, pero tan agotado y sin fuerza estaba que no pudo gritar.
Luego de un rato, las serpientes desaparecieron y la descarga termino, Jhon y Carmen sintieron como frente a cada uno de ellos se paraba alguien, el corazón de Carmen latía tan fuerte que sentía que se le iba a salir del pecho y sintió como su vida se le iba de las manos. Al fin los gemelos salieron a la luz.
__ No se preocupen que todo acabara pronto – Dijo Leidybel frente a Jhon mientras le acomodaba el cabello.
__ Solo les dolerá un poquito – Dijo Angexol con rostro bondadoso como el de un angel frente a Carmen que al mirarlo sintio paz y quedo atrapada entre su belleza y sus cariñosos ojos.
Una luz blanca salió de las manos de las personas que se encontraban frente a ellos y sintieron como se introducían dentro de sus cuerpo, era un dolor muy profundo, Carmen grito y trato safarce, pero se hacia mas daño, el cuerpo de Jhon se movía y aun y cuando no gritaba, se podía ver en su rostro la agonía que estaba sintiendo. Leidybel tomo suavemente el rostro de Jhon mientras susurraba una cancion, Angexol se inclino para ver mejor a Carmen y luego la tomo de la mano. Sintieron como la luz se había abierto paso entre su piel y músculos y fue entonces cuando sintieron lo peor que nunca antes pudieron haber sentido, les estaban arrancando el alma de sus cuerpos. Carmen gritaba y lloraba, Jhon solo miraba a Leidybel pidiendole piedad y de sus ojos le brotaban las lagrimas, Pero ninguno de los dos se movio, simplemente los miraban con sus ojos cariñosos.
De los cuerpos de Carmen y Jhon comenzó a salir algo muy brillante encerrado en una esfera que parecía de cristal, el dolor era tal que sentía que le arrancaban el corazón del pecho. La esfera termino de salir de sus cuerpo y las dos personas las tomaron en sus manos. “Ya están listos” dijo Angexol. Luego nuevamente se escucho en grito seco de Carmen y no se escucho nada mas.
A los pocos minutos luego de lo ocurrido los gemelos salieron de la habitación y de ella había desaparecido los cuerpos de Carmen y Jhon y las esferas que guardaban las almas de los dos tampoco estaban. Las luces que cubrían las silla y las cadenas ahora vacías se apagaron y la puerta de la habitación se cerro a las espaldas de las dos personas que iban tomadas de las manos.
Nadie del pueblo vio la luz que acabo con los muchachos ni escucho nada, pero al ver que los muchachos no llegaban a sus casas al día siguiente como era costumbre, sus padres se comenzaron a preocupar y llamaron a la policía, ésta les dijo que esperaran hasta la noche porque los muchachos se pudieron haber quedado unas horas mas; pero los muchachos no regresaron. Al día siguiente la policía inicio la búsqueda de los jóvenes desaparecidos, los padres de los jóvenes se hallaban muy preocupados, el equipo de búsqueda y rescate los buscaron por toda la montaña y cuando bajaron de ella solo encontraron una que otra mochila y artículos que llevaban los muchachos.
Las investigaciones siguieron sin encontrar nada mas, todo indicaba algo les había pasado a los muchachos en la montaña, pero nunca pudieron dar indicios que había sido. El pueblo se vistió de luto por los jóvenes desaparecidos. Por días siguieron las búsquedas por aire y tierra pero sin encontrar nada mas.
lunes, 29 de octubre de 2007
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