domingo, 20 de enero de 2008

Capitulo XV (La muerte del palneta Fuego)

La oscuridad rondaba los pasillos apoderándose de la luz de las velas como un manto oscuro que cubría la claridad. Los grandes ventanales mostraban una atmósfera roja sedienta de sangre y guerras, de caos y desdichas. Los vapores que emanaban de las grietas de la tierra se habían vuelto tóxicos, los ríos de lava se desbordaban destruyendo lo poco que lograba sobrevivir en la aridez de la tierra. Las grandes gárgolas forjadas con hierro fuego y sangre expulsaban la lava que alimentaba al planeta secándolo desde sus interior. El castillo se veía desde lo lejos entre las sombras como un monstruo gigante y fuerte, indestructible, inmortal que no solo intimidaba sino que albergaba a una de las cinco criaturas mas perversas que habían conocido hasta ese momento. Su dueño un ser gigante y tosco como el castillo, poseía una fuerza descomunal, nada lo detenía a su paso con tan solo un golpe era capas de derrumbar a mas de diez hombres, siempre vestido con pantalones de cuero y metal. Su pecho siempre denudo solo lo cubría dos grandes franjas cruzadas de metal y en su espalda una inmensa espada que podía cortar hasta el mas fuerte material pero lo que mas terror producía eran la combinación entre su mirada y su voz; sus ojos negro y rojos como la sangre y su voz profunda y grave que hacia temblar al mas valiente. Ese era el nuevo soberano, el nuevo dueño, el amo y señor de todo el planeta, el dictaba la sentencias, era el juez y jurado de todos cuanto estaban hay. Zortar era su nombre

Solo ruinas quedaban de La ciudad del fénix la oscuridad se había apoderado de ella, y no quedaban rastros de luz. Los últimos habitantes habían sido esclavizados o acecinados. Los ancianos fueron los primeros, los niños fueron arrancados de los brazos de sus padres y eran llevados lejos, criados en las miserias, la maldad y crueldad. No había esperanzas solo desolación. La risa se transformo en llanto y la alegría en tristeza. En unos pocos días las personas no recordarían que era vivir en libertad, sus mentes serian llenadas por la nada y se guiarían por sus instintos y por las ordenes de los cinco.

Algunos esclavos eran enviados para trabajar en el castillos de donde nunca mas salieron, muchos decían que morían otros que eran encerrados hasta la locura, mas nadie sabían con certeza que era lo que sucedía con certeza. En el interior del castillo caminaba por las penumbras otro ser igual de aterrador, su nombre era Whitman siempre vestido de negro y marrón, sus pantalones eran negros y rectos, llevaba una camisa negra y una chaqueta larga que le llegaba hasta las rodillas de cuero negro y marrón. Su andar era lento y pausado, su porte era altivo y con mucho orgullo nunca bajaba la cabeza ante nadie. Paso por el pasillo que daba con la sala donde se reunían. Una gran puerta de metal se hallaba al frente de él, la puerta estaba tibia cuando la abrió, allí en el medio del gran salón y a la luz de unas pocas velas se hallaba una gran mesa y sentados en ella los otro cuatro seres oscuros.

Todos lo miraron mientras se acercaba lentamente a la mesa y luego cuando se sentó. Whitma los miro a todos, esta vez estaba diferente su piel había palidecido aun mas sin embargo mostraba su altivez al mirar.

__Ya todo esta completo – Les dijo Whitman suavemente. Su piel palidecía mas gracias a la poca luz – Estuve caminado por la ciudad del Fénix lo que quiere decir que el planeta es totalmente nuestro.
__ Así lo siento – Hablo Zortar en el extremo de la mesa.
__ ¿Cuándo viajaremos al planeta Tierra? – Pregunto Crismer
__ Ustedes no viajaran – Les dijo Whitman mirando a Crismer fijamente – No hay necesidad, los espectros se encargaran de todos y yo estaré con ellos.
__ ¿Sigues con lo mismo? – Le reclamo Crismer – Ya basta de eso, nosotros queremos luchar.
__ Sangre quiero ver – Grito Zortar.
__ Les dije que no – Grito Whitman golpeando la mesa – Los espectros se encargaran de todo. Los príncipes no podrán contra ellos. Ellos serán historia al igual que la luz.
__ Ellos son los últimos del linaje – Le dijo fríamente Crismer – Yo quiero estar presente cuando caigan.
__ No, ellos son míos – Les grito Whitman levantándose – Ya esta decidido. Dentro de una semana viajare y todo terminara.
__ Querido hermano, ¿Te encuentras bien? – Le dijo dulcemente Leidybel con mirada preocupada.
__ Si hermano, cada vez te vemos mas deteriorado – Continuo Angexol con voz suave y tierna – estas mas pálido de lo normal.
__ Estoy bien – Les respondió secamente.
__ Si lo deseas puedes venir con nosotros a mi planeta, te aseguro que te recuperaras – Le dijo Angexol levantándose de su asiento junto con Leidybel.
__ Jajaja – Rió de forma incrédula – con ustedes no iría para ningún lado.
__ ¿Por qué lo dices? – Le pregunto dulcemente Leidybel mientras se acercaba a el y le colocaba su mano en el hombro - ¿acaso no confías en tus hermanos?.
__ No somos hermanos se te olvida.
__ Si lo somos – Le respondió Angexol al otro lado toando con su mano el otro hombro – Fuimos creados por el mismo ser.
__ No temas – Le susurro Leidybe acariciándole el rostro con su mano, lo miraba tiernamente – No te aremos daño.
__ Ya dije que no – Les grito y salio de la sala lentamente mas pálido de lo que había llegado.
__ Pobre – Hablo Leidybel luego que Whitman salio – espero que se recupere.
__ No tenia buen semblante – Dijo Angexol sentándose nuevamente al lado de su gemela – Estoy preocupado, temo que Whitman este llevando al limite su cuerpo y espíritu, si sigue así, estará agotado para el enfrentamiento.
__ Lamento que no allá querido nuestra ayuda – Dijo tristemente Leidybel tomando la mano de Angexol – Lo mejor es irnos. Ya no tenemos nada mas que hacer aquí. Hasta luego, nos veremos pronto.

Los gemelos salieron de la habitación tomados de la mano mientras se desvanecían en la oscuridad. Zortar sentado y en silencio tomaba un sorbo de su copa mirando a la nada. Crismer se levanto del asiento y camino hacia el gran ventanal del fondo donde se detuvo.

__ Algo traman – Dijo en voz baja pero perceptible para Zortar sin apartar su mirada – Los gemelos nunca invitan a nadie su planeta. ¿Por qué lo harían con Whitman?
__ Extraño – Gruño.
__ Mucho – Le dijo. Hubo un breve silencio entre ambos, Crismer lo miro y le dijo – Whitman esta tramando algo, lo presiento.
__ ¿Traición?.
__ No podria – Se rió Crismer – No tiene el valor para enfrentarnos.

Entre las ruinas de la ciudad del fénix la oscuridad se unió y de ella salieron los gemelos caminando lento, despacio mirando a su alrededor. La poca luz los hacia intimidante rodeados de un aura poco usual, era oscura como la nada pero tenían pequeñas partículas brillantes, pequeñas pero estaban allí. Caminaron al lados de unas ruinas, sus pasos sonaban por toda la ciudad. De una de las casa salieron dos hombres sucios vestidos con harapos, en sus manos tenían unos palos, sus dientes eran amarillos y deformes, sus ojos solo mostraban maldad, se lanzaron contra ellos sin ver quienes eran. Angexol no se inmuto ante ellos, con un ligero movimiento de su mano, los detuvo como si los hubiera paralizado. Al ver quienes eran los hombres entraron en pánico querían moverse pero no podían sus ojos miraban aterrados y suplicantes.

Angexol los miro y camino hacia ellos lentamente Leidybel los seguía de cerca. En sus ojos había un extraño brillo y en sus labios una sonrisa burlona. Angexol tomo con su mano el rostro de uno de los hombres. Su piel blanca palideció mas y su cabellera oscureció como la nada sus labios se tornaron rojos como la sangre las venas de la cien se marcaron y se veía el fluir se su sangre negra como la tintan. Acerco su rostro al del hombre mirándolo fijamente quien comenzó a temblar de miedo. Angexol se acerco tanto que podía sentir su reparación en su rostro y lo beso. El hombre comenzó a temblar trataba de gritar pero no podía, sentía una intensa agonía en todo su ser, su cuerpo se fue secando, su piel se iba uniendo a sus huesos. Angexol lo soltó, solo quedaba de el huesos y piel, mas no había muerto, aun seguía con vida.

Leidybel levanto su mano y se la coloco en la boca al otro hombre, este comenzó a inflarse de aire como un globo. Leidibel elevo su mano y este comenzó a flotar. Su rostro al igual que Angexol había palidecido y sus cabellos negro azabache y sus labios rojo sangre, el azul de sus ojos se perdía entre el negro y blanco marfil. El cuerpo del hombre floto sobre ellos dirigido por la mano de Leidybe quien reía como una niña. Agexol elevo su mano y salio del suelo una larga raíz que se ato en la muñeca del hombre que estaba en el suelo y luego se ato al tobillo del que estaba en el aire. Leidybel subió su mano y este se elevo mas llevándose al que estaba en el suelo. Los gemelos siguieron caminando mientras que los cuerpos subían, Leidybel hizo una movimiento con su mano y el cuerpo del hombre estallo y el otro callo al suelo duramente.

Los gemelos regresaron a la normalidad se tomaron de la mano y se miraron cariñosa y dulcemente siguieron caminando por la ciudad del fénix con su gran belleza y en cada paso que daba dejaban una huella de fuego hasta que desaparecieron en una niebla negra.

El castillo se oscureció ante la llegada de una intensa neblina, esta era el único indicio de la llegada de la noche, una intensa y negra niebla que cubría la ciudad hasta el amanecer.

1 comentario:

Pumha dijo...

MMMMmmmm... sólo tengo tres cosas que decir:

1. Por qué fui yo el último en enterarme de que tenías otro blog???

2. Pregunto: Esa literatura es tuya??? pues, si es asi, tengo mucho que leer y tampoco me había enterado, cero y van dos razones para estar disgustado contigo. Y...

3. Supongo que es planeta y no palneta jejejejejeje.

Un abrazo inmenso, esperando respuesta obviamente.